Cómo pedir una carencia en la hipoteca por una dificultad temporal

La carencia es un periodo en el que pagas solo intereses (carencia de capital) o nada en absoluto (carencia total) mientras dura una dificultad económica puntual. El Real Decreto-ley 19/2022, de 22 de noviembre, aprobó un Código de Buenas Prácticas que obliga a los bancos adheridos a ofrecer esta opción a familias vulnerables, pero cualquier hipotecado puede pedirla directamente a su entidad.

Qué es la carencia en una hipoteca

Cuando alguien pierde el trabajo, pasa por una baja larga o ve reducidos sus ingresos de forma temporal, la cuota de la hipoteca sigue ahí, cada mes, sin preguntar. La carencia es un mecanismo para aliviar esa presión durante un tiempo determinado, normalmente entre seis meses y dos años, sin tener que cambiar de banco ni vender nada.

No es una condonación de deuda. El dinero que dejas de pagar durante la carencia no desaparece: se traslada a los meses o años siguientes, y en el caso de la carencia de capital sigue generando intereses sobre el total pendiente. Por eso conviene entenderla como un balón de oxígeno, no como una solución definitiva.

Carencia de capital o carencia total: la diferencia importa

Hay dos modalidades y conviene no confundirlas porque el efecto en el bolsillo es muy distinto.

Carencia de capital

Durante este periodo pagas únicamente los intereses del préstamo. El capital pendiente no se reduce, pero tampoco se detiene del todo tu relación con el banco: sigues abonando una cuota, aunque más baja que la habitual. Es la opción más común y la que suelen ofrecer antes las entidades.

Carencia total

Aquí no pagas nada, ni capital ni intereses, durante el periodo pactado. Es la medida más drástica y también la que más encarece el préstamo a la larga, porque los intereses no cobrados se acumulan y se suman al capital pendiente una vez termina la carencia. No todas las entidades la conceden con la misma facilidad, y suele reservarse para situaciones de vulnerabilidad acreditada.

Cómo se solicita una carencia por una dificultad temporal

El proceso varía algo de un banco a otro, pero en líneas generales sigue estos pasos:

  1. Contactar con la entidad en cuanto se detecta el problema, idealmente antes de dejar de pagar una cuota. Cuanto antes se hable con el banco, más margen de negociación suele haber.
  2. Explicar la situación por escrito: pérdida de empleo, reducción de jornada, baja médica prolongada, separación u otra circunstancia que haya reducido los ingresos del hogar.
  3. Aportar documentación que lo acredite: certificado de desempleo, nómina reducida, parte de baja, declaración de la renta, vida laboral o cualquier papel que respalde la petición.
  4. Pedir formalmente una modificación de las condiciones del préstamo, especificando si se solicita carencia de capital o carencia total y durante cuánto tiempo.
  5. Esperar la respuesta de la entidad, que estudiará el caso y puede plantear una carencia, una ampliación de plazo, una combinación de ambas u otra fórmula distinta según su política interna.

Si la hipoteca entra dentro de los supuestos del Código de Buenas Prácticas (ingresos familiares por debajo de determinados umbrales y un esfuerzo hipotecario elevado sobre la renta), el banco adherido tiene la obligación de estudiar medidas como la carencia antes de plantear otras vías. Puedes consultar si tu entidad está adherida en la página del Banco de España.

Qué documentación suelen pedir

  • DNI de todos los titulares de la hipoteca.
  • Últimas nóminas o certificado de prestación por desempleo.
  • Vida laboral actualizada.
  • Libro de familia, si hay menores a cargo.
  • Certificado de empadronamiento y escritura de la vivienda habitual.

Qué efecto tiene en el coste final del préstamo

Aquí está el punto que menos se explica y más importa. Una carencia resuelve un problema de liquidez hoy, pero tiene un precio que se paga más adelante, en forma de intereses adicionales.

En la carencia de capital, como el capital pendiente no baja durante ese periodo, los intereses de los meses posteriores se siguen calculando sobre una base mayor de la que habría si hubieras seguido amortizando con normalidad. El resultado: pagas más intereses en total a lo largo de la vida del préstamo, aunque el tipo de interés no haya cambiado.

En la carencia total el efecto es mayor, porque ni siquiera se abonan los intereses durante ese periodo. Esos intereses no satisfechos se capitalizan, es decir, se suman al capital pendiente, y a partir de ahí generan a su vez más intereses. Es el motivo por el que esta modalidad se reserva normalmente para situaciones más graves.

Además, según cómo se estructure el acuerdo, la carencia puede ir acompañada de una ampliación del plazo total del préstamo para que la cuota posterior no suba en exceso. Eso significa más años pagando hipoteca y, de nuevo, más intereses acumulados en conjunto.

Nuestra recomendación, cuando estudiamos un caso en Colibrí Finances, es pedir siempre a la entidad un cuadro de amortización comparado: el que tendrías sin carencia y el que resultaría con ella. Solo así se ve con números reales cuánto cuesta ese alivio temporal y si merece la pena frente a otras alternativas, como una reunificación de deudas o una novación con cambio de condiciones.

Qué pasa si el banco no concede la carencia que pides

No todas las entidades están obligadas a conceder una carencia fuera de los supuestos del Código de Buenas Prácticas, y cada banco valora el riesgo de forma distinta. Si la respuesta inicial no es la esperada, hay margen para insistir aportando más documentación, pedir una modalidad distinta (por ejemplo, carencia de capital en lugar de total) o negociar otras condiciones, como una ampliación de plazo sin carencia.

También existe la opción de buscar una hipoteca en otra entidad que ofrezca condiciones más flexibles ante dificultades temporales, aunque esto solo tiene sentido si las comisiones de cancelación y los costes de la operación compensan el cambio.

Antes de pedir la carencia, hazte estas preguntas

  • ¿La dificultad es realmente temporal o puede alargarse más de lo previsto?
  • ¿Has calculado cuánto subirá la cuota una vez termine el periodo de carencia?
  • ¿Sabes cuántos intereses adicionales vas a pagar en total por esta medida?
  • ¿Has valorado otras alternativas, como una ampliación de plazo sin carencia o una reunificación de deudas?

En Colibrí Finances estudiamos tu caso gratis y sin compromiso, y solo cobramos si firmas.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto dura normalmente una carencia hipotecaria?

Depende de cada entidad y de la situación concreta, pero suele oscilar entre seis meses y dos años. Algunas entidades permiten renovarla si la dificultad se mantiene, previa nueva valoración del caso.

¿La carencia aparece en mi historial crediticio?

Una carencia pactada con el banco no equivale a un impago y no debería figurar como incidencia en ficheros de morosidad, siempre que se formalice correctamente mediante una novación del préstamo.

¿Puedo pedir una carencia aunque ya me haya retrasado en algún pago?

Sí, se puede solicitar, pero cuanto antes se hable con el banco mejor, porque la negociación suele ser más sencilla antes de acumular cuotas impagadas.

¿La carencia total siempre implica ampliar el plazo de la hipoteca?

No siempre, pero es habitual que se combine con una ampliación de plazo para evitar que la cuota posterior suba demasiado. Conviene pedir por escrito cómo quedará el cuadro de amortización antes de firmar.

Publicado por Colibrí Finances el 02/10/2026.

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